Revista Femenina

El 25% de las infecciones respiratorias de los niños se puede evitar sólo con el hábito de lavarse las manos

La vuelta a la rutina escolar del niño y el cambio estacional implican en muchas ocasiones que la exposición a los agentes patógenos y la sensibilidad del pequeño aumente.

Las aulas se convierten en lugares de incubación y contagio de diversos tipos de infecciones. Catarros, resfriado común, faringitis u otitis son las patologías víricas más habituales que suelen venir acompañadas de algunos días de fiebre, tos y mocos. En la práctica, algunas medidas de prevención pueden disminuir el riesgo de que el niño enferme.

Desde la unidad de pediatría de los Hospitales Vithas Castellón, Vithas Valencia Consuelo y Vithas Valencia 9 de Octubre, el doctor Javier Miranda, responsable de la unidad, perfila algunas pautas a seguir para reforzar las defensas contra estos gérmenes.

Tal como explica, «en la mayoría de los casos no son patologías que revistan gravedad y, además, estas enfermedades son necesarias para que los niños refuercen su sistema inmunológico. Uno de los errores más habituales es pensar que las infecciones más comunes, de tipo vírico, se curan con antibióticos, pero estos no son efectivos para curar los virus. Además, pueden perjudicar la evolución del proceso y sobre todo generar resistencias bacterianas».

Lo que hay que tener en cuenta es que la mayor parte de las infecciones se transmiten a través de las manos y de las microgotas de saliva que expulsamos al hablar. Por esta razón, el responsable de la unidad hace especial hincapié «en que la medida más efectiva de prevención es concienciar a los niños sobre la importancia de la higiene y la limpieza de sus manos ya que el lavado con jabón interrumpe el ciclo de contaminación». Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 25% de las infecciones respiratorias se puede evitar sólo con el hábito de lavarse las manos.

«Los padres y educadores lo que deben hacer principalmente es mantener bien hidratados a los niños, ventilar los espacios, evitar en lo posible los cambios bruscos de temperatura y las corrientes de aire, no abrigarlos en exceso y cumplir a rajatabla las horas de descanso de los niños», afirma Miranda ya que hasta los 12 años se recomienda que el niño duerma de 9 a 13 horas diarias para el óptimo funcionamiento del cerebro y del cuerpo.

Además, es adecuado que los niños practiquen algún tipo de deporte «ya que mejorará su estado anímico y, cómo no, reforzar sus defensas con una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras como brócoli o espinacas que les aporten las vitaminas y los minerales suficientes y alimentos ricos en zinc que refuercen su sistema inmune», concluye el doctor Miranda.