Revista Femenina

Hombres se suicidan más en comparación con las mujeres

Trágicamente, el suicidio no es tan raro como se podría pensar: en 2016 -el último año para el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene cifras globales, se produjeron aproximadamente 793,000 muertes por suicidio.

La mayoría, de hombres.

Según “BBC”, en Reino Unido, la tasa de suicidio masculina es la más baja desde 1981: 15.5 muertes por cada 100 mil habitantes. Pero el suicidio sigue siendo la principal causa de muerte en hombres menores de 45.

Y también sigue habiendo una importante brecha de género. Entre las mujeres británicas, la tasa es un tercio de la de los hombres: 4.9 suicidios por cada 100 mil.

Si se compara con las mujeres, los hombres tienen 3 veces más posibilidades de suicidarse en Australia, 3.5 veces en EE.UU. y más de 4 veces en Rusia.

Las cifras de la OMS muestran que casi el 40% de los países registran más de 15 suicidios por cada 100 mil hombres. Solo 1.5% tienen una tasa mayor entre las mujeres. Es una tendencia bastante vieja.

El suicidio es un problema delicado y complejo en el que se mezclan muchas causas, y por su misma naturaleza nunca se podrán entender todas las razones detrás de una muerte por suicidio.

Pero en la medida que hay mayor conciencia sobre los temas de salud mental, también hay una mayor comprensión pública acerca de los factores que pueden contribuir a tomar la decisión.

La brecha de género, sin embargo, sigue generando muchas preguntas.

Parece especialmente grande si se considera que las mujeres tienen una mayor tasa de diagnósticos de depresión. Y las mujeres también son quienes tratan de suicidarse más.

En EE.UU., por ejemplo, se reporta una tasa de intento de suicidio entre las mujeres adultas que es 1.2 veces superior a la de los hombres.

Pero los métodos de suicidio de los hombres a menudo son más violentos, lo que aumenta la probabilidad de muerte antes de que alguien pueda intervenir.

Un factor de riesgo es la falta de comunicación ya que a menudo las mujeres son quienes más hablan de sus problemas, mientras que los hombres los reprimen.

Los hombres son menos dados a admitir que se sienten vulnerables, ya sea a ellos mismos, a sus amigos o a profesionales.

 

“Condicionamos a los niños desde muy temprano a que no expresen emociones, porque expresar emociones es ‘debilidad’”, dice Colman O’Driscoll, exdirector ejecutivo de operaciones y desarrollo en Lifeline.

Peligrosamente, en lugar de buscar ayuda a través de canales establecidos, algunos tratan se automedican.

El énfasis está en “hacer que sea normal para los hombres hablar de sus sentimientos, y que eso sea reconocido como un signo de fortaleza”, finaliza O’Driscoll.