Cómo conservar la leche materna (en nevera o congelador) en buen estado

Ser madre no es una tarea fácil, aunque sea gratificante y merezca mucho la pena. Desde el primer instante la vida cambia drásticamente y es necesario adaptarse a la nueva situación. Las circunstancias de cada persona son muy diferentes, y ya sea por trabajo o porque no podemos estar, a veces es necesario extraer la leche materna para que el bebé pueda subsistir aunque no estemos a la hora de la toma.

En los últimos años esta práctica se ha extendido mucho y, aunque aún hay madres reticentes a llevarla a cabo, lo cierto es que dota de cierta libertad a las mujeres. Las posibilidades de extracción son muchas, sin embargo debemos tener más que presente cómo conservar la

leche materna tanto en nevera como en congelador en buen estado para que no se estropee. ¡Sigue estas recomendaciones

Cómo extraer la leche materna?

Existen diferentes razones para que quieras extraerte la leche: no poder estar en los horarios de las tomas, una gran secreción, la donación a un banco... Aunque en la actualidad las leches en polvo que existen cuentan también con numerosos nutrientes, las propiedades de la leche materna dotan a tus hijos de salud y les ayudan a crecer fuertes. Ofrece beneficios antioxidanes y vitaminas. Además, sus propiedades antibacterianas permiten poder almacenarla para períodos más o menos largos.

Entonces, ¿cómo puedes extraerte la leche? La primera recomendación que debes tener en cuenta es que tienes que lavarte bien las manos antes de llevar a cabo el proceso. Después, debes escoger algunos recipientes apropiados para la leche y que estén previamente esterilizados. Lo más recomendable es utilizar recipientes duros, de plástico o de cristal, porque siempre ocasionarán una pérdida menor de propiedades que otros. Además, es importante que intentes no tocar su interior para no ensuciarlos ni llenarlos de bacterias.

Así debes conservar la leche materna en la nevera

Existen dos maneras de conservar la leche materna: en la nevera y en el congelador. Si te has decidido por la primera, las primeras pautas que debes tener en cuenta es que  hacerlo en un período de hasta 8 días, siempre y cuando la temperatura sea estable. Lo ideal es colocarla en algún lugar de la nevera que no sea la puerta porque en dicha zona la temperatura varía mucho más. Tras este período de tiempo no es recomendable usar esa leche.

Cuando hayas extraído la leche de la nevera, verás que cuando esté en reposo tiende a separarse por capas dejando la de la grasa en la parte superior. Por esta misma razón es muy importante mover el recipiente con mucha suavidad cuando vayas a utilizarlo y separar la leche en dosis pequeñas que sepas que no vas a desperdiciar ni una