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Plantea Rubén Moreira prohibir corridas de toros a nivel nacional

Saltillo, Coah.- Diciembre 5 del 2019.-(Agencias / Foto especial).-Así como en Coahuila promovió la prohibición de corridas de toros, Rubén Moreira Valdez plantea aplicar la medida a nivel nacional.

El diputado federal propone reformar el Artículo 87 Bis 2, de la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente para prohibir las corridas o tientas donde se lidien toros, novillos, erales, becerros y vaquillas, a pie y a caballo.

Asimismo, las peleas de perros y cualquier tipo de espectáculo público o privado que implique daño o tortura de alguna especie animal en cualquier tipo de recinto.

“Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirvan de ellos son incompatibles con la dignidad del animal, además, todo acto que implique la muerte innecesaria de un animal es biocidio, es decir, un crimen contra la vida”.

“Las corridas de toros, atentan contra el trato digno hacia los animales, ya que los expone a un sufrimiento prolongado que los conduce de manera salvaje a la muerte”.

El estudio “Diagnóstico de la tauromaquia en México”, establece que este espectáculo es cruel y carente de ética, pues la forma en que se tortura al animal es más que inhumana.

La puya o pica, es una punta de acero de 14 centímetros de largo que se utiliza para pinchar al toro, perfora el pulmón y causa una terrible hemorragia interna.

Las banderillas, que son arpones de 6 a 8 centímetros de largo, desgarran el cuello del toro con cada movimiento que haga mientras los banderilleados las introducen en su cuerpo para mermar las defensas y agilidad del toro, imposibilitándolo de esta manera para defenderse.

Estas armas provocan hemorragias intensas, lesiones de músculos, vértebras y de costillas, causando la insuficiencia respiratoria del toro.

La estocada, el golpe final del torero, casi nunca penetra en el hoyo de las agujas colocadas anteriormente, lesionando letalmente bronquios, pulmones, esófago, tráquea, hasta provocar la parálisis de los nervios y/o hasta que el toro se ahogue con su propia sangre.

“Las corridas de toros deben prohibirse por el salvajismo al que son sometidos los caballos de los picadores, pues se les cortan las cuerdas vocales, previo al evento, para que el público no escuche los relinchos y quejidos de dolor, además de que sufren fracturas y destripamientos durante la corrida, por lo cual no sobreviven a más de 3 ó 4 de ellas”.

“Los toros, novillos, becerros y demás animales que participan en la fiesta brava experimentan sufrimiento como pudiera hacerlo un humano, toda vez que se trata de mamíferos cefalizados”.

Cuentan con sistema nervioso central y una compleja red nerviosa y neuronal que dispone de receptores de dolor, por lo que bajo ninguna circunstancia podría argumentarse que los toros de lidia nacen para ser sacrificados, aún y cuando sean alimentados y reproducidos en cautiverio, con ese propósito, argumentó Moreira Valdez.