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La planeación, la aliada de tu salud

Maya Vadiveloo, profesora asistente de nutrición y ciencias de los alimentos de la Universidad de Rhode Island en Kingston, ha estudiado los efectos de añadir selecciones de menú saludables en cafeterías de lugares de trabajo para ayudar a los empleador a comer balanceadamente, de lo que hablamos en la nota de portada.

Sin embargo, esta opción tiende a ser más cara. “En realidad, si se está gastando de $5 a $7 dólares (entre 95 y 134 pesos, según el tipo de cambio actual) en una ensalada, es probable que no se trate de una opción que satisfaga. Eso hará que le dé hambre en poco tiempo nuevamente”, considera.

Al mismo tiempo, por ejemplo, una tienda incluye papitas y un refresco endulzado como parte de un paquete combinado, al cual se le puede añadir una galleta gigante por 50 centavos de dólar (10 pesos) más.

¿Qué puede hacer alguien que trabaja duro y quiere también mantenerse consciente de su salud? Mucho, comentó Vadiveloo.

Llevar comida propia es una de las mejores formas de controlar su alimentación, dijo. “Yo empaco mi propio almuerzo casi todos los días. Llevo un sándwich, algunas verduras, no siempre una ensalada. También una pieza de fruta y un yogur bajo en azúcar para la tarde”.

Ella es muy partidaria de preparar comida por adelantado para que sea fácil llevarse algo saludable. “Piense en lo que va a consumir durante toda la semana. Si prepara zanahorias, puede empacar cinco bolsitas, o tener listas cinco manzanas”.

Si no desea llevar su propia comida, Vadiveloo sugiere empezar con por lo menos frutas o vegetales propios. Úselos como ayuda para evadir esos paquetes combos de comida llena de calorías.

Si piensa salir a comer diariamente, planear desde antes también puede ser útil. Si sabe que saldrá a comer en lugares cercanos, Vadiveloo sugiere visitarlos cuando no vaya a comprar nada a fin de revisar las opciones saludables que ofrezcan y crear un plan para pedirlas después. Las investigaciones indican que las personas toman decisiones sanas más fácilmente cuando no se sienten agitados por el hambre.

Entonces, ella dijo, dígase a sí mismo: “mañana cuando vaya a Chipotle, pediré un tazón de ensalada en lugar del burrito de mil calorías. Tener un plan por adelantado acerca de cómo reaccionará en ciertos ambientes de comida hará que por lo menos tome una decisión más automática en esa situación compleja”.

Otra dinámica: aproveche los restaurantes que permiten que pida su orden por adelantado, mucho antes de que comiencen los antojos.

“La tentación siempre es mayor cuando tenemos hambre”, señaló. Seleccione cosas que incluyan por lo menos una porción de vegetales, idealmente, algo de fruta, cereales integrales cuando sea posible, y una proteína baja en grasa.

Las personas también deben fomentar mejores ambientes para comer, dijo Vadiveloo. En el estudio que dirigió en 2017 en la cafetería de las instalaciones laborales de la Universidad de Harvard, los investigadores desarrollaron y probaron recetas para hacerlas más saludables pero aún atractivas en cuanto al sabor.

La carga de comer bien no debe caer total e invariablemente sobre las personas en forma individual, comentó Vadiveloo, “ya que uno puede acabar con opciones como una bolsa de zanahorias tibias y una ensalada marchita solamente”.

¿Cuáles son las recompensas de todo este esfuerzo? Podría vivir más tiempo; y, quizás tener hasta más energía en el trabajo y para todo lo demás. “A lo mejor no sucede desde el primer día que lo intente. Si es así, podría tratase del efecto de placebo. Sin embargo, con el tiempo, las personas que adoptan una alimentación más saludable sí terminan sintiéndose mejor”.